En el anterior artículo presentamos las generalidades del ozono, que es y como está constituido, algunas aplicaciones y beneficios en el hogar y la industria en general.
En esta ocasión hablaremos de sus aplicaciones en el cuidado de fuentes y albercas.
Para empezar lo primero que se nos ocurre es el uso del cloro en algunas de sus formas, es decir hipoclorito de calcio o de sodio- por lo regular entre el 12 y 13% de concentración, el isocianurato de sodio o algún otro con concentración de 60 o más por ciento. Dichos productos deben aplicarse por la noche cuando se deja de usar la alberca para evitar que alguien se queme la piel. Ya por la mañana el cloro se encuentra altamente diluido y disminuye el riesgo indicado. Pero ya para el medio día el cloro residual es tan bajo por efecto de la evaporación que su efectividad bactericida es casi nula. En pocas palabras, cuando nadamos en la alberca a esas horas propiamente dicho nadamos entre mugre y media.
No obstante su efectividad durante un número de horas todos ellos son altamente tóxicos, desde su manejo, su aplicación hasta su acción en el agua.
Hace justamente un año el American Journal of Epidiemology presentó un estudio sobre este tema publicado también en la revista Scientific American en el cual se señala que “Beber, bañarse o nadar en agua cloratada puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga...”
La Dra. Cristina Villanueva, del Instituto Municipal de Investigación Medica de Barcelona, apuntó que este efecto ocurre cuando el cloro se inhala o se absorbe a través de la piel. Además, el uso del cloro tiene el riesgo de formar ciertos subproductos los cuales son muy nocivos para la salud. Entre ellos están los Trihalometanos –THM.
¿De dónde surgen? Para entenderlo basta con observar nuestra ciudad de León cuya agua potable se obtiene de pozos profundos dado que los mantos acuíferos se abaten año con año y por ello hay que buscar más abajo. En consecuencia, entre más profundo se halle el agua más riesgo de que esté contaminada con metano, un hidrocarburo que se genera a partir de la descomposición de materia orgánica, v.gr. la basura. Pero con unos miles de años de sedimentación. Otro caso en donde observamos la presencia de este gas es en las minas, no solo de carbón, sino de cualquier mineral.
En resumen, el metano se encuentra por doquier en el subsuelo a cierto número de metros de profundidad.
Cuando se combina este gas con cloro –un elemento del grupo de halógenos- se forma un tri-halo-metano.
La Dra. Villanueva explica que cuando estos compuestos se inhalan o se absorben a través de la piel “pueden tener un efecto cancerígeno más poderoso porque no se lleva a cabo el proceso de purificación a través del hígado.”
Pero todo tiene una solución. El ozono es una alternativa eficaz, económica y segura.
El ozono actúa como un desinfectante muy completo pues actúa sobre todo tipo de micro-organismo patógeno, como lo señalamos en el articulo anterior..
La unidad generadora de ozono inyecta éste al tubo que alimenta la alberca una vez que al agua pasa por los filtros. El ozono se mezcla con el agua y así se vierte en la alberca. Y lo puede hacer de forma constante durante el tiempo que la bomba esté encendida.
Las ventajas que se obtienen : desinfección continua sin riesgo para la salud, económico en uso, no altera el pH del agua, la oxigena y clarifica.
Incluso podríamos agregar que es sana, pues el ozono en la alberca actúa como hidroterapia.
El ozono en el agua es tan efectivo y seguro que los acuarios en Estados Unidos lo usan para mantener el agua cristalina y pura y así conservar su fauna marina en óptimas condiciones.
Convierta su alberca en un SPA, un manantial de Salud Por Agua.
Por : Lic Carlos G-M Barajas-Díaz
Director de Ozono Carbar’s
Miembro del International Ozone Association
www.ozonocarbars.com
gerencia@ozonocarbars.com