¿Qué es el Acné?
El acné, también conocido como acné común (acne vulgaris), es una enfermedad inflamatoria de la piel causada por una infección bacteriana de ésta debida a cambios de las unidades pilosebáceas (estructuras de la piel consistentes en un folículo piloso y la glándula sebácea asociada). El término acné proviene de la corrupción de la palabra griega άκμή (acmé, en el sentido de una erupción de la piel).
La condición es común en la pubertad y está considerada como una respuesta anormal ante niveles normales de la hormona masculina testosterona. La respuesta de la mayoría de las personas disminuye con el tiempo y el acné tiende a desaparecer o al menos disminuye después de la pubertad; de todos modos, no hay manera de predecir cuánto tiempo tardará en desaparecer completamente y algunos individuos continuarán sufriendo acné durante décadas después.
La forma más común de acné se conoce como acne vulgaris, refiriéndose al acné común. Éste se presenta como una serie de secreciones excesivas de glándulas sebáceas que, combinadas con células muertas de la piel, bloquean el folículo piloso. En ocasiones, también aparece un defecto en el proceso de queratinización de la piel, que conlleva al derrame anormal de los poros del forro cutáneo.

Bajo el poro taponado se producen secreciones de grasa que proveen un entorno perfecto para la bacteria epidérmica Propionibacterium acnes, que produce una infección en el poro que excretará pus, provocando que el acné se multiplique descontroladamente. En respuesta, la piel se inflama produciendo la lesión visible. La cara, el pecho, la espalda, los hombros y los brazos se ven especialmente afectados.
Además de las cicatrices visibles, el acné suele aparecer durante la adolescencia, justo cuando los adolescentes tienden a ser socialmente más inseguros. El acné puede llegar a ser muy molesto con dolores en los poros de la piel y también se convierte en un trauma por motivos de estética.
Factores enlazados al acné:
La dieta. Hasta hace poco se consideraba que en el empeoramiento del acné juega un papel importante la alimentación, en concreto ciertos alimentos como: el chocolate, las patatas fritas o el azúcar, entre otros. Sin embargo cada vez más son los hallazgos científicos que demuestran que esto no es cierto. No obstante estos alimentos son ricos en grasas, lo que favorece el aumento de las secreciones sebáceas, y por tanto podrían empeorar el acné si éste está ya desarrollado. En consecuencia, aquellas personas que ya sufren de acné se les recomiendan ciertas normas de higiene dietética, que, aunque no se considera un tratamiento como tal contra el acné, ayuda a no empeorar su evolución.
El continuo lavado de la piel no solamente no reduce sino que en ocasiones puede llegar a empeorar un acné preexistente, debido a la posibilidad de que el jabón contenga sustancias comedogénicas (Entidad conocida como acné detergicans). Cualquier cosa por encima de un lavado suave, dos o un máximo de tres veces al día, puede empeorar las lesiones existentes e incluso provocar nuevas lesiones dañando o resecando la piel.
El ozono contra el acné.
El ozono al aplicarse sobre la piel ataca la superficie abriendo el poro y desinfectando conforme elimina la bacteria del acné, y conforme penetra más en la piel reseca el poro y hace desaparecer la hinchazón. La piel al recibir oxígeno estimula las células para su regeneración, y al seguirse aplicando el ozono durante varios días se previene la reproducción del acné. Lo importante es aplicarse uniformemente el ozono sobre la piel y solo por tiempos cortos menores a 3 minutos por área, ya que la sobreexposición de la piel al ozono le provocaría irritación, lo cual impediría su pronta recuperación.
Se recomienda el lavado de la piel con agua ozonizada para desinfectarla y oxigenarla. Esto lo puede hacer tres veces al día sin ningún riesgo. No hay efectos secundarios perjudiciales al aplicar usar agua ozonizada, ni siquiera si se ozoniza de más. El uso del ozono en el agua puede ser casero, como con un recipiente pequeño con agua ozonizada para lavarse la cara o cualquier otra parte del cuerpo; en una tina con agua ozonizándose por medio del burbujeo en ese momento; por medio del baño sauna en donde no recomendamos solo el uso del vapor proveniente de agua ozonizada, sino el ozono aplicado al aire que se mezcla con el vapor, ya que el ozono se descompone en oxígeno rápidamente con el calor y la humedad.


